Revolutionary Road
Dirección: Sam Mendes
Guión: Justin Haythe (sobre una novela de Richard Yates)
Música: Thomas Newman
Fotografía: Roger Deakins
Reparto: Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Kathy Bates, Michael Shannon, Kathryn Hahn, David Harbour, Dylan Baker, Richard Easton, Zoe Kazan, Jay O. Sanders, Max Casella
Año: 2008
Duración: 119 min.
Extraordinaria. Poco más se puede decir de esta apasionante e intensa película. “Extraordinaria” define con precisión sus virtudes, que son todas, y solo resta recomendar encarecidamente su visión a quien no la haya visto aún y su revisión a los que ya lo hemos hecho. Por encima de todo –y "todo", o casi todo, es magistral- es una enorme película de actores.
Todos están verdaderamente espléndidos pero es necesario destacar a sus protagonistas: un DiCaprio fascinante (como ya nos tiene acostumbrados) y una Kate Winslet absolutamente genial, a mi juicio, piedra angular de la película. El tándem entre ellos pasará a la antología del gran cine aunque solo sea por su capacidad de arrebatarnos, de dejarnos literalmente sin aliento. Pero no debemos olvidarnos de los demás ni de las demás historias, pues ésta es también una película de historias cruzadas, de insatisfacciones colectivas que se van desvelando con una suavidad y una delicadeza contrapuestas a la devastada dureza de su interior. Así, a la estremecedora historia que se nos cuenta se opone la elegancia del discurso narrativo, los largos silencios, los “flashbacks” bellamente insertados o las elocuentes elipsis.
¿Quién no se ha visto reflejado en las situaciones de estos dos atormentados personajes que viven una vida absolutamente normal? Y es que Mendes nos tiene acostumbrados a diseccionar los tuétanos de la vida norteamericana, su ocioso "way of life", con la rigurosa precisión de un cirujano, y su bisturí -implacable- deja abiertas todas las pústulas infectadas de esa sociedad del bienestar de la cual -por desgracia- somos cada día herederos más directos. ¿Acaso no es ese vacío, ese horror vacui que se esconde tras la cínica apariencia del confort, de la familia y de las buenas costumbres, el causante de esta desoladora tragedia cotidiana? La voz de la Razón, por medio de un "loco" nos lo advierte, pero la vida, a veces, es más poderosa que toda razón, que toda verdad.
Película conmovedora y rodada con un talento deslumbrante. A pesar de su desaliento -y tal vez también por ello- seguro que la disfrutaréis.
Dirección: Sam Mendes
Guión: Justin Haythe (sobre una novela de Richard Yates)
Música: Thomas Newman
Fotografía: Roger Deakins
Reparto: Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Kathy Bates, Michael Shannon, Kathryn Hahn, David Harbour, Dylan Baker, Richard Easton, Zoe Kazan, Jay O. Sanders, Max Casella
Año: 2008
Duración: 119 min.
Extraordinaria. Poco más se puede decir de esta apasionante e intensa película. “Extraordinaria” define con precisión sus virtudes, que son todas, y solo resta recomendar encarecidamente su visión a quien no la haya visto aún y su revisión a los que ya lo hemos hecho. Por encima de todo –y "todo", o casi todo, es magistral- es una enorme película de actores.
Todos están verdaderamente espléndidos pero es necesario destacar a sus protagonistas: un DiCaprio fascinante (como ya nos tiene acostumbrados) y una Kate Winslet absolutamente genial, a mi juicio, piedra angular de la película. El tándem entre ellos pasará a la antología del gran cine aunque solo sea por su capacidad de arrebatarnos, de dejarnos literalmente sin aliento. Pero no debemos olvidarnos de los demás ni de las demás historias, pues ésta es también una película de historias cruzadas, de insatisfacciones colectivas que se van desvelando con una suavidad y una delicadeza contrapuestas a la devastada dureza de su interior. Así, a la estremecedora historia que se nos cuenta se opone la elegancia del discurso narrativo, los largos silencios, los “flashbacks” bellamente insertados o las elocuentes elipsis.
¿Quién no se ha visto reflejado en las situaciones de estos dos atormentados personajes que viven una vida absolutamente normal? Y es que Mendes nos tiene acostumbrados a diseccionar los tuétanos de la vida norteamericana, su ocioso "way of life", con la rigurosa precisión de un cirujano, y su bisturí -implacable- deja abiertas todas las pústulas infectadas de esa sociedad del bienestar de la cual -por desgracia- somos cada día herederos más directos. ¿Acaso no es ese vacío, ese horror vacui que se esconde tras la cínica apariencia del confort, de la familia y de las buenas costumbres, el causante de esta desoladora tragedia cotidiana? La voz de la Razón, por medio de un "loco" nos lo advierte, pero la vida, a veces, es más poderosa que toda razón, que toda verdad.
Película conmovedora y rodada con un talento deslumbrante. A pesar de su desaliento -y tal vez también por ello- seguro que la disfrutaréis.
César Ureña Gutiérrez
