Antes del anochecer (Before midnight)
Año de producción: 2013
Dirección: Richard Linklater
Guion: Richard Linklater, Julie Delpy, Ethan Hawke y Kim Krizan
Intérpretes: Julie Delpy, Ethan Hawke, Seamus Davey-Fitzpatrick, Ariane
Labed
La máquina del tiempo
El cine es una
poderosa máquina del tiempo, y Richard Linklater, Julie Delpy y Ethan Hawke lo
saben bien. Jesse (Ethan Hawke) y Céline (Julie Delpy) iniciaron este viaje veinteañeros
y ligeros de equipaje en 1995, en un tren con parada en Viena en una noche
epifánica (Antes del amanecer) que,
dieciocho años después, en Antes del
anochecer, se transforma en una noche catártica en Grecia. A medio camino
entre esas dos noches señaladas, Antes
del atardecer marcaba el reencuentro entre ambos, una auténtica etapa
contrarreloj parisina que nos dejaba con una dulce canción en los labios y la
certeza de que Jesse perdería el avión, pero no esa improbable segunda
oportunidad.
Nueve años y dos niñas gemelas después de esa tarde en París, Jesse y
Céline siguen hablando y hablándose sin parar. La película continúa con el
planteamiento cercano a lo teatral de las dos entregas anteriores. Todo el peso
recae en las palabras, naturales, certeras, irónicas y brillantes en boca de
Julie Delpy y Ethan Hawke. Son sus diálogos los que incorporan la acción y la
reflexión, con constantes alusiones a recuerdos y momentos compartidos y
cubiertos por la niebla de la memoria y el polvo del paso del tiempo. La
idealización romántica de la noche vienesa y del vals parisino se ha visto
desenmascarada por años de maletas repletas, ausencias literarias, costumbres
antes encantadoras y hoy molestas y demasiados kilómetros entre Europa y
Estados Unidos.
Las ruinas que Jesse y Céline prefieren no ver y pasar de largo
presagian el desmoronamiento final en el hotel, un auténtico combate (con Julie
Delpy en el rincón menos agradecido y luchando contra un peso pesado), una
escena de una violencia verbal brutal y desasosegante que va dando forma a
reproches, cuentas pendientes y agravios hasta entonces enterrados por la falta
de tiempo y de ganas que impone la rutina.
En la Grecia de los universales personajes de aliento clásico dejamos a
Jesse y Céline, más humanos y eternos que nunca, heridos por el paso del tiempo
pero rescatados por la imaginación (la máquina del tiempo, el papel de rubia
tonta). Con vértigo, nos reconocemos en ellos, y quizá por eso nuestra mirada
sea piadosa y comprensiva. Somos también nosotros quienes intentamos en vano mantener
en el tiempo esa epifanía inicial de juventud, efímera por naturaleza y bella
precisamente por su fugacidad. Caemos, como ellos, en el error de intentar
atrapar el instante, de preservarlo del tiempo, algo que sólo el cine puede
hacer, y estas películas lo demuestran. Como dice Jesse, en la juventud
desearíamos acelerar el tiempo, y, una vez convertidos en adultos, anhelamos
que alguien lo detenga por lo deprisa que transcurre. Querríamos fosilizar a
Jesse y Céline en esa noche final, pero a la vez no dudaríamos en utilizar esa
máquina del tiempo para viajar nueve años adelante para reencontrarnos con
ellos. Somos víctimas del tiempo, eternamente insatisfechas. Y Richard
Linklater, Julie Delpy y Ethan Hawke algo saben de ello.
Itziar Ibáñez

¡Hola Itziar!
ResponderEliminarEmma me ha pasado el enlace de tu blog porque parece que a ambas nos interesa el mismo tema y compartimos la misma afición. Haces una precisa y bonita reseña sobre “Antes del anochecer” y poco más se puede añadir. Yo recomendaría verla aunque creo que la película gana muchos puntos si antes se ha visto “Antes del amanecer” y también “Antes del atardecer”. En mi opinión, la película conlleva una carga de verdad añadida que no suele ser habitual en las películas donde se habla del paso del tiempo, es decir, nosotros como espectadores somos conscientes de ello porque reconocemos ese paso en el rostro de los propios actores principales y creo que eso nos hace más sensibles a lo que se nos está contando. Toda la trilogía resulta muy especial aunque mi favorita es la primera película: la vi hace ya unos años y recuerdo que me impactó profundamente. Solo sugeriría que se abstuvieran de verla aquellas personas a las que solo les van las películas de acción: si prefieres la acción a la palabra quizá ésta no sea tu trilogía; además, es fascinante la facilidad de palabra de ambos actores –Ethan Hawke y Julie Delpy – pero admiro especialmente la de ella que siendo francesa ( si bien también ha adquirido la nacionalidad estadounidense ) tiene un dominio perfecto de la lengua inglesa y habla a velocidad de vértigo, pero claro, a quién le sorprende con lo polifacética que es: cantante, actriz, guionista, directora …