12 AÑOS
DE ESCLAVITUD
Director:
Steve McQueen
Actores:
Chiwetel Ejiofor, Lupita Nyong´o.
Supongo que el mal radica en la utilización de ese número semiperfecto
que cuenta una historia. Una sola historia de 12 años pero en realidad,
salpicada de cientos de años y de millones de latigazos en las espaldas de
miles y miles de cuerpos esclavos.
Y digo cuerpos porque no consiguieron más que eso. Y porque no
consiguieron el resto; resistieron, se levantaron y vencieron a la mayor de las
atrocidades que puede hacer un ser humano: negar la humanidad del que es su
prójimo. Porque creo que ni podemos acercarnos al término igualdad, por el que
aun hoy luchamos en todos los ámbitos de nuestras vidas, esa palabra ni se la
imaginaban, no existía en ese contexto. Ellos negaban la humanidad y
cosificaban al hombre, a la mujer, a los niños y les compraban conforme a la
legalidad y conforme a las costumbres.
Tú no eres una persona, eres un animal al que compro y que pasa a ser de
mi propiedad, como mi casa, mis perros y mis látigos.
Si tengo que escoger una escena de esta película, escojo la despedida
entre Patsy y Solomon. En la que él se sube al carro y ella queda encarnando a los
millones de esclavos que morirán sin tener el título de seres humanos, sin los
documentos que los acrediten como hombres y mujeres libres. Un papel, una simple
masa de celulosa prensada, tan fácil de destruirse, de perderse o de volar.
El papel es el protagonista de la película. Único instrumento de
comunicación fiable, porque en él no se percibe el color de la mano que lo
escribe.
Esta reflexión nos lleva a algo realmente triste. Hoy, miremos a donde
miremos, encontraremos a alguien, y de nuevo hombres, mujeres y niños, que no
tiene ese papel que te da la libertad, ese permiso a ser un ser humano digno e
igual. Condenados a ser indocumentados y a vivir en estado de esclavitud. Y no
me refiero a una esclavitud camuflada, oh no... ya no.
Nerea Rodríguez

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