Dos días, una noche (Deux jours,
une nuit)
Año de producción: 2014
Directores y guionistas: Jean-Pierre y Luc Dardenne
Intérpretes: Marion
Cotillard, Fabrizio Rongione, Pili Groyne, Simon Caudry, Catherine Salée,
Baptiste Sornin, Alain Eloy, Myriem Akheddiou
Un clásico de hoy
Los hermanos Dardenne
acostumbran a repartir ganchos de izquierda y de derecha en sus películas,
rodadas con una cámara pegada a los actores que no deja otra escapatoria que la
naturalidad. Si en sus primeras películas (La
promesa, Rosetta) volaban todos
los puentes, en El niño de la bicicleta
y ahora en Dos días, una noche dejan
sin reventar algunas burbujas de aire para amortiguar los golpes y abrir un
resquicio a la esperanza.
Como los más fieles
clasicistas dramáticos, los Dardenne observan la unidad de acción para no
distraernos del conflicto que vive Sandra (la apabullante Marion Cotillard),
concentrado en el espacio (los lugares cercanos que debe visitar en su lucha) y
en el tiempo (los dos días y una noche del título) y, de esa forma,
intensificado.
El tono naturalista y
crudo pero profundamente humano característico de estos directores se aprecia
en el retrato de la depresión y sus secuelas, del amor conyugal y familiar
incondicional, de la desesperación por la pérdida del empleo, de la frialdad
despiadada de los números y de la ley de la oferta y la demanda, de los que
siempre están y contestan y de los que le dicen a alguien que diga que no
están, de los miserables y los egoístas y de los solidarios dispuestos a
compartir hasta lo que no tienen.
Para los Dardenne, la
guerra ya estaba y está perdida, pero la batalla más importante se libra por
dentro, y la victoria, con apariencia de fracaso pero resplandeciente en su
pureza, sólo está destinada a quien lo ha perdido todo menos la dignidad y las
ganas de seguir viviendo.
Itziar Ibáñez

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias.